eso fue lo único que sentí,
antes de por mucho tiempo dormir
hasta que finalmente despertar
conseguí.
Solo, bajo la lluvia,
sin saber quien era,
ni dónde estaba
ni de dónde venía.
Incesante era la lluvia,
sobre el frío suelo caía,
como si de agujas se trataran
fustigaban mi cuerpo contra el suelo.
Me levanté pesadamente,
observando todo a mi alrededor.
¿Dónde estoy? Me pregunté lentamente,
buscando con mi mirada algo que recordar.
¿Qué era esta sensación? Me pregunté,
mis recuerdos se habían esfumado,
durante mi siguiente caminar pensé,
pensé cómo aquello había podido suceder.
No vi a nadie,
nadie que me pudiera ayudar,
por mucho que buscara,
a nadie pude encontrar.
¿Qué me pasó? Me pregunté
mas la respuesta no la pude encontrar,
ahora no conocía nada,
nada que me pudiera ayudar a recordar,
y sólo con el dolor quedé.
A una mujer pude alcanzar a ver,
esperaba en lo que un muelle parecía ser.
Hacia ella me dirigí,
con la esperanza de que ayudarme podría.
¿Quien eres? Me preguntó la mujer,
no supe qué responder pues nada tenía en mi memoria.
“No lo sé” fue lo único que pude responder,
no sabía, no recordaba, nada ocupaba mi mente.
Un suspiro escapó de la mujer,
azabaches eran sus cabellos,
delgada y alta, incluso más altura que yo tenía;
unas amatistas tenía por ojos
y poco más podría describir.
Con un cetro me apuntó,
sin saber nada no dudé en preguntar...
¿Por qué haces esto? Pregunté,
mas no obtuve mayor respuesta
que un fuerte golpe en la frente.
Sin conciencia estuve,
¿tan fuerte me golpeó?
Realmente no lo sé pero...
Nada de nada es lo que siento.
De nuevo desperté,
¿dónde me encontraba ahora?
No lo sabía, era algo que buscaba,
buscando dicho lugar caminé...
Un tenebroso bosque encontré,
todo lleno de pútridos árboles
cuyas ramas a pedazos se caían
rodeadas de aquel hedor a muerte.
¿Qué era aquel bosque? Ni idea tenía,
sólo buscar la salida podía,
totalmente perdido y sin salida alguna;
buscando mi luz, una luz que guiarme pudiera.
Finalmente la salida encontré,
unas enormes puertas se alzaban ante mí,
custodiadas por un enorme cánido,
¿Quién eres? Preguntó el cerbero,
“No lo sé”, fue lo único que pude contestar
y es que todavía mi memoria en el olvido continuaba,
sin saber qué pensar o qué recordar,
nada.
Una sádica sonrisa mostró el cánido,
un siniestro rugido emitió el cánido,
para después abrirse las puertas,
“Tú, ser sin memoria ni razón... aquí está tu final”
Como un taladro aquellas palabras me atacaron...
¿Qué significaba aquello?
Mucho sentido no tenía el pensarlo,
era obvio lo que ocurría,
memoria perdida, el mar de la muerte,
sí, era obvio que mi hora había llegado,
mi juicio sentencia tenía
y positiva no fue, el infierno era mi destino.
Sindicación



07/07/2010 @ 10:41:21
por Raajya
Mu lindo el poema =) Sin ...
02/04/2010 @ 22:50:33
por Amber
Failure is a common thing in ...
25/03/2010 @ 08:02:23
por sarah
;OO;! raa de mi corazon!! oh ...
24/11/2009 @ 20:40:00
por Cielo
muy lindo en vdd!! aunke me ...
17/11/2009 @ 22:43:40
por Cassie